Toledo, la ciudad de las tres culturas

Toledo es una ciudad que impacta al visitante. Pasear por Toledo es retroceder atrás en los años. En cada uno de sus monumentos, en cada una de sus callejuelas y en cada uno de sus rincones se respira historia. Su legado histórico, artístico y arquitectónico es impresionante, ya que posee más de cien monumentos y está considerado el casco antiguo con más extensión de toda Europa.
En dicho casco antiguo es donde encontramos la mayor parte del patrimonio artístico de la ciudad. En él se refleja la huella de los distintos pueblos y culturas que han pasado por estas tierras. Todos los estilos y épocas tienen lugar aquí , y encontramos edificios de estilo barroco, de estilo renacentista, de estilo mudéjar u otros, conviviendo en una hermosa y equilibrada armonía que da a la ciudad esta personalidad tan propia y que ha conseguido que sea declarada, muy merecidamente, Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco.
Muchas son las culturas que se dan cita en Toledo, pero de manera especial tres, por haber estado asentadas en sus tierras durante siglos. Se trata de la cristiana, la judía y la musulmana. Ësta es la razón por la que esta capital es denominada también con el nombre de “la ciudad de las tres culturas”.
Toledo se encuentra majestuosamente emplazada en una colina rodeada por el río Tajo, que forma en el lugar un meandro conocido como Torno del Tajo. Su población ronda los 82.000 habitantes, y su historia es muy larga, ya que sus orígenes se remontan nada menos que a la Edad de Bronce.
Otro de los factores importantes que motivan a visitar Toledo son sus fiestas. Muchas son las que tienen lugar en la ciudad, la mayoría de ellas de una gran raigambre popular, como el Corpus Christi o la Semana Santa, la cual está declarada de Interés Turístico Nacional, siendo sus actos más destacados las procesiones que tienen lugar el viernes santo.
Hablando de fiestas, hemos de destacar que
los patrones de la ciudad son San Ildefonso y Santa Leocadia, cuyas festividades tienen lugar los días 23 de enero y 9 de diciembre, respectivamente.
Son fiestas alegres, con un marcado sabor tradicional que discurren bajo los estimulantes sones de las dulzainas y los tamboriles, y que atraen a los visitantes, los cuales suelen volver llevados por el deseo de poder volver a participar de las mismas.
Dicho deseo se extiende a otro de los factores atractivos de Toledo, su
exquisita gastronomía, muy basada en las carnes de caza y en el pastoreo. El cordero asado, la perdiz estofada, los lomos de corzo, sus quesos, sus dulces elaborados artesanalmente en los conventos o sus famosos mazapanes son razones suficientes por sí solas para visitar esta atractiva ciudad.
Ello sin olvidarnos de los prestigiosos vinos de sus bodegas. Las tierras que rodean Toledo estaban ya llenas de viñedos antes del asentamiento musulmán, que fueron respetados por éstos, entre otras cosas porque en aquella época la prohibición coránica de tomar alcohol no era tan estricta como lo es actualmente, entendiéndose más bien como la existencia de una serie de productos que debían tomarse con cuidado y moderación, entre ellos el vino.
Otro atractivo de la ciudad es su artesanía. Ésta forma parte intrínseca de la cultura toledana. A diferencia de otros lugares, en Toledo la artesanía sigue siendo una parte importante de su idiosincrasia. Los talleres artesanos no sólo no han desaparecido sino que siguen pasando de padres a hijos, que elaboran sus productos con los cinco sentidos y poniendo en ello todos sus conocimientos y esmero. Así, objetos como las espadas o la damasquinería otorgan a la ciudad fama a nivel mundial.
También en la alimentación la artesanía tiene un peso importantes, siendo de destacar especialmente los postres, como los dulces elaboradosde manera exquisita por las monjas de los conventos toledanos, o como su inigualable mazapán, famoso en todo el mundo y que dispone de Denominación de Origen Mazapán de Toledo.